lunes, 17 de diciembre de 2012

Los remeros japoneses y la organización española


Cuentan los más veteranos que, hace pocos años, se celebró una competición de remo entre dos equipos de empresas del mismo ramo, una japonesa y la otra española.

Tras dar la salida los remeros japoneses imprimieron un fuerte ritmo, empezando a destacarse claramente de los remeros españoles. En la meta, la ventaja del equipo oriental acabó siendo de una hora. La dirección de la empresa española se reunió entonces para analizar las causas de tan bochornosa actuación, llegando a la siguiente conclusión:

"Se ha podido observar que en el equipo japonés había un jefe de equipo y diez remeros, mientras que en el nuestro había un remero y diez jefes de equipo, por lo que el año próximo se adoptarán las medidas adecuadas."

Al año siguiente se repitió la competición y, nuevamente, el equipo japonés empezó a destacarse desde la primera remada; esta vez la ventaja obtenida fue de dos horas y media sobre los españoles.

La Dirección volvió a reunirse, tras la bronca de Gerencia, para estudiar lo sucedido y vieron que ese año el equipo japonés de nuevo se compuso de un jefe de equipo y diez remeros, mientras que en el suyo, tras las eficaces medidas adoptadas el año anterior, se componía de un jefe de equipo, dos asesores de gerencia, siete jefes de sección y un remero. Tras un minucioso análisis, se llegó a la siguiente conclusión:

"El remero es un inepto."

Un año más tarde, como no podía ser diferente, el equipo japonés escapó nada más darse la salida. La embarcación española, que aquel año se había encargado al Departamento de Nuevas Tecnologías, llegó con tres horas de retraso. Tras la regata, y a fin de evaluar los resultados, se celebró una reunión al más alto nivel en la sexta planta de la sede social, llegándose a la siguiente conclusión:

"Este año, el equipo nipón optó una vez más por su ya tradicional tripulación, formada por un jefe de equipo y diez remeros. El nuestro, tras una auditoría externa y el asesoramiento especial del Departamento de Organización optó por una formación mucho más vanguardista, que se compuso por un jefe de equipo, tres jefes de sección con plus de productividad, dos auditores externos y cuatro vigilantes de seguridad que no quitaban el ojo al único remero, al que habían sancionado quitándole todos los pluses e incentivos por el fracaso registrado el año anterior."

Tras varias reuniones, se acordó que, "para la próxima regata, el remero será de contratación externa, toda vez que a partir de la decimoquinta milla marina se ha venido observando cierta dejadez en el remero de plantilla escuchándole frases como “ Que os vayan dando” y “ Va a remar tu ... madre” , actitud que rozó el pasotismo en la línea de meta, llegando nuevamente a la conclusión el remero es un incompetente”.





 Más "humor" económico (aquí)

2 comentarios:

  1. ¡Qué verdad tan grande! No podías describirlo mejor. En España la productividad es baja pero si tuviésemos menos asesores y se optimizaran más los recursos (trabajadores, horarios) España produciría más y mejor y seríamos mucho más productivos y eficientes.Y, además, no se le responsabilizaría de todo al trabajador, porque en el caso de los profesores (que es el que me toca de lleno) parece que sean ellos los únicos responsables del fracaso escolar y del alto índice de analfabetos que hay en España. Ahora resulta que es culpa del profesorado y de su baja formación el hecho de que el alumno no estudie porque no le apetece o tiene mejores cosas que hacer. Pues mira por donde, no conozco a ningún profesor que no esté al mismo tiempo que trabaja en un colegio o instituto, recibiendo todo tipo de formación complementaria para realizar mejor sus funciones de docente. Ahí queda eso. Saludos y enhorabuena por tu blog. Me encanta.

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  2. Muchas gracias por tu comentario. Es un viejo "chiste" que recordé el otro día y pensé que estaba (o seguía) muy al orden del día. Y sobre todo, como dices, en un momento en el que parece que todos los trabajadores somos ineficientes y hasta ineptos como el remero. Va siendo hora de que se valore al trabajador en vez de acusarlo de todos los males de este país.

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